“Desde hace años vivo con inflamación y cansancio. Me dijeron que era estrés, pero un nutriólogo me explicó que mi microbiota estaba dañada por mi alimentación. Con más verduras y menos comida chatarra empecé a sentirme ligera y con energía”. Así relata Paula, moreliana de 38 años, cómo pequeños cambios en su dieta transformaron su calidad de vida.

Su historia no es aislada. En Michoacán, cada vez más personas enfrentan problemas digestivos, sobrepeso y enfermedades crónicas vinculadas a la alimentación. La raíz del problema está en el plato diario: exceso de ultraprocesados y baja ingesta de fibra.
El peso de la mala alimentación en México y Michoacán
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), más del 70% de la población mexicana adulta vive con sobrepeso u obesidad, factores directamente relacionados con diabetes, hipertensión y problemas intestinales. El INEGI coincide: la mala alimentación ya es uno de los principales riesgos de salud pública en el país.
En Michoacán, la Secretaría de Salud estatal reporta que miles de personas reciben consultas de nutrición cada año, y que los programas comunitarios detectan tanto desnutrición en la infancia como obesidad en adolescentes y adultos. La doble carga de malnutrición evidencia que el reto no es solo comer más, sino comer mejor.
La salud empieza en el intestino
La ciencia lo confirma: el intestino alberga billones de bacterias que conforman la microbiota intestinal, responsable de digerir los alimentos, absorber nutrientes, fortalecer defensas y hasta influir en el estado de ánimo. Cuando se rompe el equilibrio —por estrés, ultraprocesados y poca fibra— aparecen la inflamación, el estreñimiento y, a la larga, enfermedades crónicas.
La OMS y las Guías Alimentarias para la Población Mexicana 2023 recomiendan incrementar el consumo de frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, además de reducir azúcares, grasas saturadas y sal. En otras palabras: lo que alimenta a la microbiota también protege al corazón, al hígado y al páncreas.
https://www.gob.mx/promosalud/articulos/que-son-las-guias-alimentarias : «Mi panza no me deja vivir»: así empieza la prioridad por la salud intestinal Leer Mas: «Mi panza no me deja vivir»: así empieza la prioridad por la salud intestinalCinco hábitos para cuidar tu salud intestinal
- Más fibra al día: incluir verduras, frutas enteras, frijoles y lentejas.
- Alimentos fermentados seguros: yogur natural, kéfir o curtidos caseros con moderación.
- Menos ultraprocesados: evitar refrescos, frituras y botanas industriales.
- Hidratación y horarios regulares: tomar agua simple y comer a horas fijas.
- Asesoría profesional: acudir a nutriólogos o centros de salud, especialmente si hay enfermedades crónicas.
¿Qué se puede hacer?
Especialistas y autoridades locales coinciden en tres líneas de acción:
- En las familias: aplicar la “regla del plato”: mitad verduras y frutas, un cuarto cereales integrales y un cuarto proteínas.
- En las escuelas: fortalecer la prohibición de venta de comida chatarra y promover huertos escolares que acerquen alimentos frescos a niñas y niños.
- Desde el gobierno: ampliar las consultas nutricionales comunitarias y lanzar campañas de educación sobre la microbiota, explicando de manera sencilla cómo cuidar la digestión para prevenir enfermedades.
Un cambio que empieza en la mesa
La historia de Paula refleja lo que ya documentan las cifras: los problemas digestivos y metabólicos son resultado directo de lo que comemos. La buena noticia es que los cambios positivos están al alcance de todos. Con más fibra, menos ultraprocesados y educación alimentaria desde la infancia, Michoacán puede mejorar la salud de su población y reducir la carga de enfermedades crónicas.
La salud intestinal no es un tema menor, es la base de una vida más plena y productiva.



